Ya solo quiero descansar.
No me imagine que mi vida iba a transcurrir así, ni por un asomo de un instante, pensé que esta sería mi vida, no me veo a mi siendo niña y corriendo con mis dos trenzas al viento, y ahora ya mujer, pensé, pensaba que todo era posible, y que al ser mayor todo se solucionaría, todo seria del color del arco iris, pensé que al correr por la noche, o de madrugada para alcanzar los 10 años las estrellas serian más brillantes, y el día mas largo, descubriría los secretos del cariño y que el futuro no existía, pues solo vivía el presente, y corría como una loca por las montañas, por el campo abierto, mirando al cielo y pidiendo a voz en grito cumplir 10 años para que todo lo pudiera entender. El dolor ocurría porque era pequeña y no tenia potestad ni tan siquiera para hablar, solo era una niña que no llegaba a los 10 años y donde siempre te mandaban a callar, solo al cerrar los ojos, me imaginaba mi vida perfecta donde todo tenia música de fondo y yo era feliz, no habría ausencias, no habría adioses, habría familia, habría hogar, y habría amor, y por eso, aunque solitaria, era una niña que nunca me aburría, ponía los brazos en mi regazo, cerraba los ojos, y dejaba que las horas pasarán, nadie podía entrar en mi y ver mi felicidad.
Cumplí los 10 años y no me acorde que quería llegar a ellos, simplemente corría, simplemente iba de un lado a otro, otra ciudad, otros amigos, mas hermanos, mas tierras, mas sueños, y siempre pensando que la vida se podía crear., que la vida se podía elegir, que la vida estaba mas allá.
No me esperaba encontrar esto, no me esperaba encontrar el camino lleno de cajas de pandora, que al abrirlas se llevaban parte de una, parte de los sueños, y todos tus años, no me esperaba ver como los caminos se oscurecían, como se estrechaban, como a veces ni había salida, ya ni sabia como llegar al fin, porque ya no sabía cuál era el fin, sencillamente me perdí en los sentimientos, y en la fría noche llore. Amanecía de nuevo, y el día seguía, como las horas, los minutos, los segundos, y fueron pasando los años, y llegue a la misma noche de las estrellas en el campo, pero ya la esperanza de llegar a ser yo con los años, no estaba, porque en su lugar, solo quedaba una mezcla de sentimientos, de dolor, de alegrías, de decepciones, de verdades y mentiras, mentiras de la vida, de las personas, y justo en la misma piedra llore, y una fina niebla me envolvió, fría como la escarcha, fría como justo antes del amanecer, sentí como el corazón se cerraba, sentí un crujido dentro de el, sentí el dolor lacerante, sentí la frialdad, sentí el abandono, sentí que me había quedado sola en esa montaña de los sueños, y que ninguno de ellos se había realizado, y que me había equivocado, no era que tenía que crecer para ser feliz, para sentir, simplemente tenía que haber corrido a casa, pero mi casa estaba lejos, como todo lo que yo quería, y que solo lo podía ver en mis sueños, y hoy al mirar todo aquello, y de estar cansada de seguir las estrellas en la noche, de seguir los latidos de mi corazón, de creer en lo que nadie ve, de enarbolar la bandera de la verdad, de haberme jugado la felicidad por ello, y ver que he perdido, y ver que solo mi casa esta si cierro los ojos, me doy por vencida, y no caminare mas, solo cerrare los ojos para que el sol no me dé en ellos, y como no me queda nada por vivir, y me cuesta tanto hacerlo, me conformare con lo que tengo, y esperare sentada o de pie, es lo mismo, a que terminen mis años, a que pase mas el tiempo para que ni me acuerdo de lo vivido, y que me olvide por siempre de lo que es el amor y los sueños por cumplir, sencillamente envejeceré, y que la muerte sea misericordiosa conmigo y me lleve pronto, para poder cerrar mis ojos para siempre e irme al hogar, donde solo allí fui feliz.
La crueldad de la vida se repite en historias de miles de niñas, donde destruyeron su mundo con mentiras, con codicia, con egoísmo y todo ello, envuelto en fino papel con el lazo que ellos llaman verdad.
Amelia
No me imagine que mi vida iba a transcurrir así, ni por un asomo de un instante, pensé que esta sería mi vida, no me veo a mi siendo niña y corriendo con mis dos trenzas al viento, y ahora ya mujer, pensé, pensaba que todo era posible, y que al ser mayor todo se solucionaría, todo seria del color del arco iris, pensé que al correr por la noche, o de madrugada para alcanzar los 10 años las estrellas serian más brillantes, y el día mas largo, descubriría los secretos del cariño y que el futuro no existía, pues solo vivía el presente, y corría como una loca por las montañas, por el campo abierto, mirando al cielo y pidiendo a voz en grito cumplir 10 años para que todo lo pudiera entender. El dolor ocurría porque era pequeña y no tenia potestad ni tan siquiera para hablar, solo era una niña que no llegaba a los 10 años y donde siempre te mandaban a callar, solo al cerrar los ojos, me imaginaba mi vida perfecta donde todo tenia música de fondo y yo era feliz, no habría ausencias, no habría adioses, habría familia, habría hogar, y habría amor, y por eso, aunque solitaria, era una niña que nunca me aburría, ponía los brazos en mi regazo, cerraba los ojos, y dejaba que las horas pasarán, nadie podía entrar en mi y ver mi felicidad.
Cumplí los 10 años y no me acorde que quería llegar a ellos, simplemente corría, simplemente iba de un lado a otro, otra ciudad, otros amigos, mas hermanos, mas tierras, mas sueños, y siempre pensando que la vida se podía crear., que la vida se podía elegir, que la vida estaba mas allá.
No me esperaba encontrar esto, no me esperaba encontrar el camino lleno de cajas de pandora, que al abrirlas se llevaban parte de una, parte de los sueños, y todos tus años, no me esperaba ver como los caminos se oscurecían, como se estrechaban, como a veces ni había salida, ya ni sabia como llegar al fin, porque ya no sabía cuál era el fin, sencillamente me perdí en los sentimientos, y en la fría noche llore. Amanecía de nuevo, y el día seguía, como las horas, los minutos, los segundos, y fueron pasando los años, y llegue a la misma noche de las estrellas en el campo, pero ya la esperanza de llegar a ser yo con los años, no estaba, porque en su lugar, solo quedaba una mezcla de sentimientos, de dolor, de alegrías, de decepciones, de verdades y mentiras, mentiras de la vida, de las personas, y justo en la misma piedra llore, y una fina niebla me envolvió, fría como la escarcha, fría como justo antes del amanecer, sentí como el corazón se cerraba, sentí un crujido dentro de el, sentí el dolor lacerante, sentí la frialdad, sentí el abandono, sentí que me había quedado sola en esa montaña de los sueños, y que ninguno de ellos se había realizado, y que me había equivocado, no era que tenía que crecer para ser feliz, para sentir, simplemente tenía que haber corrido a casa, pero mi casa estaba lejos, como todo lo que yo quería, y que solo lo podía ver en mis sueños, y hoy al mirar todo aquello, y de estar cansada de seguir las estrellas en la noche, de seguir los latidos de mi corazón, de creer en lo que nadie ve, de enarbolar la bandera de la verdad, de haberme jugado la felicidad por ello, y ver que he perdido, y ver que solo mi casa esta si cierro los ojos, me doy por vencida, y no caminare mas, solo cerrare los ojos para que el sol no me dé en ellos, y como no me queda nada por vivir, y me cuesta tanto hacerlo, me conformare con lo que tengo, y esperare sentada o de pie, es lo mismo, a que terminen mis años, a que pase mas el tiempo para que ni me acuerdo de lo vivido, y que me olvide por siempre de lo que es el amor y los sueños por cumplir, sencillamente envejeceré, y que la muerte sea misericordiosa conmigo y me lleve pronto, para poder cerrar mis ojos para siempre e irme al hogar, donde solo allí fui feliz.
La crueldad de la vida se repite en historias de miles de niñas, donde destruyeron su mundo con mentiras, con codicia, con egoísmo y todo ello, envuelto en fino papel con el lazo que ellos llaman verdad.
Amelia





