Nada es como era, ni nada es como yo pensaba, la vida es más dura que todo eso, que todos los pensamientos juntos que miles y miles de personas, que miles de gotas de agua, que mil océanos, que mil caminos, y que mil esperanzas, la vida es más dura que los adioses, porque un adiós llena de tristeza tu vida mientras vas caminando, porque las ausencias duelen, aunque sean necesarias, o ley de vida como algunos dicen, las ausencias son eso, un hueco vacio, un espacio en gris, y un caminar cojo, y con ellas tienes que pasar de una estación a otra. Quizás la vida es eso, un cambio constante, o jodete, porque te ha tocado, o que suerte la mía, según como se tercie la varita de la veleta que da a todos los vientos, quizás por eso a veces añoro esos tiempos donde el trigo era dorado y el mar mas azul que el mismo cielo, y más limpio que los pensamientos que los acompañaban, quizás el no saber te hacía más ignorante en la felicidad de los que no saben que detrás de ese azul turquesa de tu mar, y mas allá del arco iris esta la vida con sus zancadillas, que a veces esta en ese cruce de caminos o en una calle cualquiera, o en un trabajo, o en la casa de al lado, pero el zarpazo no te lo quita ni dios, ni requeté dios, no te lo quita nadie, el golpe bajo, siempre está ahí fijo, y por segundos y por años te deja hablando sola, o mascullando la pena, o la rabia, y otras veces el inevitable dolor. Me acuerdo cuando era niña y quería ser más que una estrella, quería descubrirlas, quería salir de mi, quería compartirme con todos, quería y tenia sueños, pero los años pasan, los sueños se cumplen o no, y otras veces se rompen, y tú sigues intacta, o lo pareces, y cuando oyes una canción como esta, dices, me acuerdo un tiempo en que los hombres eran amables y yo tenía aun sueños por cumplir, y la melancolía te ronda la noche, y te dices, pues sí, estoy viva porque todavía siento, y no sabes si es que estas alegre por sentir, o triste porque recuerdas, pero mi perro ladra porque escribo mucho y no le prestó atención, y junto a el paso la noche y los días, y me digo que todo no ha sido malo, y que puede que la vida muchas veces ha sido muy puta y canalla, pero me descubre que a veces llegar hasta aquí es todo un logro, y te ríes de tu pena y te ríes de lo que pude ser y no fue, y le dedicas todo tiempo, tu amor y este escrito al único ser que ha demostrado ser el más puro amor en todos los tiempos, mi perro,
Dedicado a Avalón, mi fiel compañero.
Amelia,
Dedicado a Avalón, mi fiel compañero.
Amelia,




