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martes 9 de febrero de 2010

De sueños, de mi perro y que me gustaría ver este musical. ( lee el escrito con la música que me acompaño)



Nada es como era, ni nada es como yo pensaba, la vida es más dura que todo eso, que todos los pensamientos juntos que miles y miles de personas, que miles de gotas de agua, que mil océanos, que mil caminos, y que mil esperanzas, la vida es más dura que los adioses, porque un adiós llena de tristeza tu vida mientras vas caminando, porque las ausencias duelen, aunque sean necesarias, o ley de vida como algunos dicen, las ausencias son eso, un hueco vacio, un espacio en gris, y un caminar cojo, y con ellas tienes que pasar de una estación a otra. Quizás la vida es eso, un cambio constante, o jodete, porque te ha tocado, o que suerte la mía, según como se tercie la varita de la veleta que da a todos los vientos, quizás por eso a veces añoro esos tiempos donde el trigo era dorado y el mar mas azul que el mismo cielo, y más limpio que los pensamientos que los acompañaban, quizás el no saber te hacía más ignorante en la felicidad de los que no saben que detrás de ese azul turquesa de tu mar, y mas allá del arco iris esta la vida con sus zancadillas, que a veces esta en ese cruce de caminos o en una calle cualquiera, o en un trabajo, o en la casa de al lado, pero el zarpazo no te lo quita ni dios, ni requeté dios, no te lo quita nadie, el golpe bajo, siempre está ahí fijo, y por segundos y por años te deja hablando sola, o mascullando la pena, o la rabia, y otras veces el inevitable dolor. Me acuerdo cuando era niña y quería ser más que una estrella, quería descubrirlas, quería salir de mi, quería compartirme con todos, quería y tenia sueños, pero los años pasan, los sueños se cumplen o no, y otras veces se rompen, y tú sigues intacta, o lo pareces, y cuando oyes una canción como esta, dices, me acuerdo un tiempo en que los hombres eran amables y yo tenía aun sueños por cumplir, y la melancolía te ronda la noche, y te dices, pues sí, estoy viva porque todavía siento, y no sabes si es que estas alegre por sentir, o triste porque recuerdas, pero mi perro ladra porque escribo mucho y no le prestó atención, y junto a el paso la noche y los días, y me digo que todo no ha sido malo, y que puede que la vida muchas veces ha sido muy puta y canalla, pero me descubre que a veces llegar hasta aquí es todo un logro, y te ríes de tu pena y te ríes de lo que pude ser y no fue, y le dedicas todo tiempo, tu amor y este escrito al único ser que ha demostrado ser el más puro amor en todos los tiempos, mi perro,
Dedicado a Avalón, mi fiel compañero.
Amelia,

domingo 7 de febrero de 2010

Carnaval y San Valentín y mi congelador sin fin. (Escucha el video con el escrito)



Entre Carnavales y San Valentín me encuentro, en el centro, como un jueves perenne que nunca se mueve, y es que este año si pronto esta la risa y el frenesí de las fiestas lúdicas y carnales, como instalada ya la calima que ya lleva la isla en su vestidura para cubrirse las vergüenzas que todos tenemos, y es que este año San Valentín viene frio como mi congelador vacio, y como vacio esta él y mi corazón, se me quedo helado con tanta espera, se me congelo junto con los mulitos de pollo que me queda bolsa y media, y parezco un pingüino en el Polo Norte, o una morsa en Alaska, fresca y feliz, nadando entre icebergs de recuerdos de tonalidades entre el gris y el rojo pasión, a veces rosados, y otras hundidos por el calor que hace cuando camino por mi vida, y es que los isleños no tendremos la largura y anchura de Europa y parecemos un flotador en este Atlántico de pasiones, pero lo que son fiestas, pues tenemos a montones, hace menos de un mes habíamos pasado Navidades y Pum!! ya estamos en Carnavales, y como en la variedad está el gusto, para estar surtido de todo, nos viene amenazando el San Valentín de los Cojones, pero este año por venir tan pronto y destiempo se congelo por el camino entre el paso de las murgas y los mogollones, y que pase sin pena ni gloria por esta casa, que yo hare la vista gorda y mirare para otro lado, pues el corazón está con el congelador, y es que así si da gusto, no sentir ni pena ni gloria, estar en la isla de los cambios, donde hace calor por fuera y frio por dentro, que contento!!!
Febrero se irá pronto, y ahora más que nunca, y luego llega marzo, y luego abril, ya así vamos rozando el medio año y cuando nos damos cuenta estamos en la mitad del otro, mi perro se habrá comido un promedio de un par de zapatos por mes, mi hija habrá crecido otro tanto, y ya cada vez más vieja según ella, y cada vez más libre, según yo, con suerte este año pesco un millonario, o me voy a cruzar todos los mares, con mi mochila al hombro y pasaporte sin visa, total, ya he vivido media vida, ahora me toca la otra, y esta vez mejor, porque estoy vacunada del mal de amor y tengo un gran congelador.
La mely you,

miércoles 3 de febrero de 2010

ray charles hit the road jack

Deja tu botella de Bourbon en la mesa, que yo dejaré la de ginebra, me soltare el pelo y me quitare los zapatos que ya me molestan, y te dejare que fumes ese cigarro pestoso que siempre llevas, dejare que seas todo lo grosero que mi comodidad permita, y me hare la mujer fatal que siempre has mirado por el resquicio de tu ventana, y te reto a ver quién piensa más lucido por más tiempo, mientras tu cuerpo de arcilla yo iré derritiendo,
La próxima ronda, la pago yo.
La mely you,
En homenaje a Ray Charles, porque todos llevamos una mujer fatal y una botella de bourbon en el bolsillo de la chaqueta, y la ginebra, media escondida, en la petaca, como siempre.

viernes 29 de enero de 2010

El paro y la lista de la compra.


Hace dos noches que llovió, ya casi nunca llueve, estuve toda la noche sin dormir, como hago siempre, pero esta vez sintiendo cada gota en el techo, en la calle, en las plantas de la azotea, en las bajadas del pueblo donde vivo, llovió y e hizo un poco de frio, el suficiente por un día, como para decir, ya llego el invierno por fin, pequeña gloria que dura un día, porque ya hace calor, luce el sol, y si me apuras mucho cuando menos te lo esperes, está aquí la calima, tiempos de gloria, para volver al día después de todos los días, yo los llamo, los sin trabajo, los sin rumbo, los del limbo, que suelen ser los de espera que desespera. Por todos lados solo oyes la cosa que todo está mal, que la cosa esta jodia, que hay que joderse y tumba que dale, Europa que estamos en la cola y no remontamos la crisis, y los políticos diciendo estupideces como que van a aumentar los años para jubilarse, jajajaja, si no hay trabajo, no sé de qué coño nos vamos a jubilar, si no trabajamos, y además, quieren gente joven, pasar de los 40 es ya mayor, y si ya rondas los 50 un anciano, y yo no quiero pensar, y cada vez que pienso un poco me agoto, porque mi cabeza va a mil por hora y me viene la angustia y la ansiedad, intento buscar soluciones donde no las hay, y doy mil veces la vuelta, siendo la pescadilla que se muerde la cola, el miedo paraliza, la incertidumbre te da miedo, y solo te da seguridad, las cuatro paredes de tu casa, y el sentir llover una vez al año en la azotea. Antes solía sentarme en los escalones de la azotea, y más junto a la puerta, si asomabas el pescuezo como una tortuga, podías mirar las estrellas, sentir la noche y la humedad, porque aquí frio, frio, no hay, a no ser que te vayas pa’ la cumbre y te agarrotes hasta el pinganillo, las estrellas casi siempre están entre medio tapadas por las nubes, luego, cuando toca, esa luna llena bonita, que me recuerda que una vez ame y fui amada, que me habla de tiempos pasados, y que me permite por un instante divino, sentir el aroma de lavanda que llevaba, el sabor de su saliva en mis labios, y mis nervios porque llegara la hora de la cita, de la llamada, de la carta, es bonito vivir enamorada, bueno mejor dicho, ilusionada, te arreglas mas, tienes más fuerza, comes menos, comes mas, piensas siempre en futuro y nunca en presente, y vives con un sentimiento constante en el estomago de querértelo comer todo, con esa ansiedad felina que tenemos las hembras cuando amamos a alguien y queremos estar con él, pues bueno, nada de eso siento, ni me asomo la cabeza como una tortuga, para ver la cara de pandero que tiene la luna, la vida transcurre sin darnos cuenta, la vida cuando se para, cuando no te mueves, se estanca como el agua en sumidero tupido, y solo baja cuando le das con desatascador que tienes a mano y sin mango, porque el perro se lo comió, y vez con escándalo que el Sol sale brillante por todos los resquicios abiertos de la casa, que casi te insulta y te tienes que tapar los ojos para que te ciegue la vista, que la gente sale, entra, se mueve, ama, vive, folla y se enamora, y tu como una totorota, mirando como una atolondrada a los que viven, y a los que la maldita crisis no ha tocado con sus manos, si me toco, me toco la china, me toco el grano en el culo como siempre, me toco la mandarina y bailar con la más fea, todo eso de lo que hay en el mercado me toco, no sé cuando encienda el televisor voy a oír, cada vez me dicen una memez diferente, cada vez, te acojonan un poco más, y yo cada vez doy un paso pa`lante y dos pa´tras, antes estaban los sin papeles y ahora están los sin trabajo, que no te sientes nada, que solo eres un numero, y que se te corta la vida como te amarran las patas, si tuviera 20 años seguro que no me preocuparía tanto, o estaría más entretenida, saliendo y bailando y viva la Pepa, pero me ha cogido esto con 50, y ya empezar de menos cero, como que se te hace mas cuesta arriba, y te dices, joder!!, si esto lo hice yo hace mil años, volver otra a lo mismo!!, se supone que ahora tendría que tener casi toda mi vida resuelta, mi casa paga, mi trabajo, mis ahorros, mi burguesía isleña y de huéleme el culo otra vez Maribel, incluso si me apuras hasta un marido con barriga cervecera, pero la Diosa Fortuna, hizo un pacto con Pandora, la de la caja de los Vientos, y me mando eternamente a vivir con ellos.
Amelia




martes 12 de enero de 2010

Crónicas de mi isla. (Haz clip en el video para escuchar la música)



En toda España nieva y hace frio de cojones, mas en esta islita bananera hace calor un día sí y otro también, no me quejo, a veces entre dia y día, hay calima, y un viento del carajo la vela, pero viento, viento, no mariconadas de viento, sino viento pegajoso y molestoso, o viento que se te mete de madrugada o al anochecer con la humedad del alma, porque aquí no hay humedad en los huesos, sino en el alma, o al menos eso me pasa a mí, además estoy contenta, el mes pasado tres canarios en toda la isla consiguieron trabajo, y por si fuera poco, los índices más altos de embarazos precoces se lo lleva las Palmas, o lo que es mejor dicho, Las Remudas y Jinamar, y además ayer estaban ya pariendo 10 en el materno, como ven, vida no nos falta, ni esperanza tampoco, lo único que nos hace falta, o me hace falta, es un poco prisa por caminar, y un poco mas de ganas para levantarme por las mañanas después de estar toda la noche sin dormir, cosas de la edad supongo, pero puede que esto se arregle, por fin me vio el ginecólogo de la Seguridad Social, que vio in situ, o lo que es lo mismo al momento, como el calor me venía y yo poco a poco la ropa que tenia la desaparecía, me hizo caso el buen señor y me mando la bendita medicina, y es que a veces tenemos día de suerte y alguien con experiencia y buen talante te abre paso a todo el día, como el guindilla, o mejor dicho Policía Local al preguntar por la parada de taxi, me informo ipso facto, o sea raudo y veloz, por eso porque estaba en la misma parada y con dos autoridades en sus extremos que la calle la habían cerrado y que el taxi a buscarlo donde el viento te lleve o las piernas te alcancen, que lo vi mas tarde y me explico que habían cerrado la calzada para hacer obras y yo le dije que raro oiga usted?, no sé qué pasa en todos los ayuntamientos que todos los años abren y rompen y arreglan la calzada, o lo que él respondió por honrado y buena gente que era verdad, y que los trabajadores hacían las cosas mal, y a lo que yo respondí que todos lo hacían mal, porque no era normal abrir una calle, hacerla de nuevo y a la semana siguiente darse cuenta que se olvidaron dos cables, que eso no era como yo que iba a comprar y me olvidaba la sal, que por cierto, la tengo que comprar, porque me siento sin nada si no la tengo en casa, o lo de las canteras, que toda una avenida mas las barandillas tuvieron que quitar por no servir para caminar, y eso son miles y miles de millones, el hombre me dio la razón, y yo ya no le quise apabullar con mas desastres, al fin y al cabo es autoridad y no se debe hablar mal de los jefes, y luego me dijo para hacerse conciliador que habían abierto la calzada solo por hoy porque enterraban a un niño de 6 años, y yo no caí en la trampa de las curiosas y dije que pena nada mas, pero la verdad es que me hubiera gustado preguntarle el cómo y porque se murió, y el al ver que yo no era casi de la isla, al despedirse me dijo, adiós señora, y me quede rascada porque no me dijo señorita, pero esta vez se que no lo dijo por la apariencia, sino por la presencia de la buena conversación, no sé si hoy habrá nevado otra vez fuera de aquí, no sé qué inundaciones habrá por allá, aquí hace calor, puedes ver el sol, y con suerte este mes otros tres canarios consiguen trabajo, a ver si pillo yo algo, somos la isla más cosmopolita del mundo, por lo menos de España, pero en casa, y por dentro, seguimos siendo insulares, isleños, y como tal reaccionamos, así que nada de hacerse el intelectual, ni ir de libre por la vida, porque si no tienes los dineros suficientes eres la rara la isla, o del pueblo, o de tu familia, o del subjefe del trabajo, que esos sí que son los que hacen pupa, no los propios jefes, sino los pelotas y arrastrados que hay en todos los trabajos para ir con chismes al jefe para asegurarse el ascenso y el trabajo
Amelia

jueves 13 de agosto de 2009


viernes 17 de julio de 2009

Para mi amiga Mónica de Argentina, conocida entre nosotros como NEOGEMINIS