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Tenía una escalera al cielo, un perro que mordía, una azotea para ver la palmera saludarme y un viento que jugaba con mi pelo, y de vez en cuando palabras que escribía de corrido para que no se escaparán con mis pensamientos, y por eso quise que a veces dejarlas aquí, por si alguién venía a recogerlas.......

viernes, 1 de noviembre de 2013

De muertos, de perros y flores,


Sé que debería escribir cosas bonitas, porque en mundo está lleno de cosas maravillosas y acciones hermosas, pero..., hay tanto feo que se hace y no se hace, que no puedo estar callada, no sé si lo hago bien o mal, no sé si poner imágenes de perros saltando y felices es mas loable que ver las imágenes de perros abandonados y que van a morir si no encuentran un dueño, y pagando claro, porque los perros del albergue, no lo dan gratis, hay que pagar, ojo!, no digo que tenga la culpa el albergue, pero sí que tendría que haber un dinero destinado para eso y un control, y una policía para ello, pero no para ver donde caga y mea tu perro, no, para eso estoy yo, sino para ver que los perros estén bien, que nos los amarren, hacinen, maltraten, abandonen...
¿Qué es lo que somos?, que clase de raza somos que permitimos que esto ocurra?, bueno, no es de extrañar, si los de arriba hacen con los humanos barbaridades, no es extraño que los humanos hagan lo mismo, quien da el ejemplo son los padres, y en este caso los padres o custodios de nosotros en este sistema es el poder político, y bueno, precisamente no lo están haciendo como para que les den un Nobel..., o si?, pues si se lo dieron a Obama por la cara, porque no a ellos que tienen la misma cara que él?
Debería hoy de hablar de los muertos y difuntos, pero señores, ellos están en la Gloria Bendita y hay que dejarlos descansar en paz, y los que quedamos somos los que estamos vivos, y si no nos movemos y actuamos desde el corazón hacía fuera, mal lo llevamos, porque poner flores está muy bonito, pero a conejo ido palos a la madriguera, ellos ya hicieron su parte en esta vida, y es bueno conservar las tradiciones, pero no tengo ganas de hablar de quien se ha ido porque no hay día que no me acuerde de ellos, y si hablo de los que no tienen voz, o de muchas cosas que pasan y no son gratas, es mi manera de luchar contra la injusticia,
No soy pesimista, soy luchadora,
y realista, no puedo decir que todo está bien a mi alrededor porque no es así, aunque viva en una isla preciosa, con playas espectaculares, cielos limpios, gente amable, todo eso y más tengo, pero la casa está sin barrer, y hay que coger una escoba, quizás la mía de bruja que me la deje en carrizal, y barrer todo lo malo y mal hecho, y hacer un mundo mejor, todos  nos lo merecemos, incluso los perros que hay abandonados en la calle y en los albergues, porque eso es estar en el corredor de la muerte, a algunos les llega el indulto, y a otros no, y si creen como dice mi hija que un perro no sufre, o no sienten, están muy equivocados, un perro siente el dolor, dale una patada para que veas como gime y llora, y tiene sentimientos, y es más, siente los tuyos como si tuviera un scaner o un radar y los detectara a lo lejos, sabes cuando estas mal, cuando subes por las escaleras, cuando te vas y te alejas y cuando vuelves y por supuesto, cuando los van a matar, que por ponerlo fino ellos, dicen eutanasiar,  y si sabiendo todo eso, aun así no somos capaces de hacer algo por ellos, es que tenemos el corazón petrificado, como una piedra, esta atrofiado, no lo usamos,
Por eso a mí, las flores me gusta en vida, las acciones en vida, y si alguna vez pongo flores, será porque me sale de dentro, y no porque es día de difuntos y las flores te salen un ojo de la cara, porque quien único gana, son las floristerías, y lo sé a base de bien, porque trabaje dos años y pico en el bar de los muertos, enfrente del tanatorio y teníamos una floristeria, y créanme un muerto da más dinero que uno vivo, por eso el lema de mi jefe cuando le pedíamos el pedido para el bar, decía: No hay muerto, no hay carne..., y se pasaba la tarde llamando al tanatorio preguntando, Hay muerto?, y cuando hacía días que no llegaba ninguno, se ponía de frente mirando pal, tanatorio  como un penitente, y decía como un lamento: No hay muerto..., ni en vecindario...
Ese era pepito, mi jefe, que se sabía hasta quien estaba al caer, y ya se sabe, el muerto al hoyo, y el vivo al boyo, y si no hay  muerto, no hay carne....

Amelia Arcos