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Tenía una escalera al cielo, un perro que mordía, una azotea para ver la palmera saludarme y un viento que jugaba con mi pelo, y de vez en cuando palabras que escribía de corrido para que no se escaparán con mis pensamientos, y por eso quise que a veces dejarlas aquí, por si alguién venía a recogerlas.......

martes, 2 de octubre de 2012

conversaciones con jesus y con la vida





Me acuerdo de aquella conversación con Jesus, cuando yo, como siempre me quejaba de todo, y ese todo, era y es mi vida, siempre tenía un dos por dos que no salía cuatro, sino tres o dos, y si el jefe y la vida se quedaban con cinco o seis, las cifras no cuadraban, que bueno, era mi manera de expresar mi desconcierto y mi malestar por lo que tenia y por lo que no tenía, y como siempre ahogándome en un vaso de agua, o de una taza, era igual, todos los problemas para mi eran insondables y profundos como los pozos donde se ha secado el agua, como si de esa situación no fuera a salir nunca jamás, y el me escuchaba, y más tarde me hablaba, y ese día me dijo, que no tenía porque quejarme, que la vida era así, que era una privilegiada por tener hijas y luchar por ellas, por cagarme en 29 cuando las cosas no me salían como yo querían, que los maromos no me duraban lo que dura un suspiro de moya en un plato de sobremesa, pero que mi vida seguía y seguía creciendo, que bien cierto era que tenía problemas, pero eso formaban parte de la vida, y que por eso crecía, y que en cambio el, que tenia casa propia, no tenía ni una deuda, trabajo estable y un matrimonio feliz, su vida se había parado ahí, no tenía hijos, y ya estaba todo, su vida no crecía mas, su vida era más plana que un camino señalizado como un punto de recogida y otro de llegada, que no había paradas intermedias, todo estaba hecho, solo tenía que seguir esa línea y ya está, pero que yo en cambio, iría cambiando y creciendo, mis hijas crecerían, tendrían amigos, estudios, problemas, novios, parejas, hijos, y que yo en todas esas facetas, iría creciendo con ellas, y llenándome de todo eso, mi vida se movía y crecía por el fruto de mis ramas, y me quede pensando, y eso parece que me hizo recapacitar y decir, coño Jesús, pues tienes razón, y ese día aprendí que quizás tenía razón él, y que mi vida no era tan mala, ni tan jodida, sino que crecía con la vida, y que yo me hacía más grande, hasta que el giro de la vida con sus ciclos, terminase el mío, pero a veces ese no es el contento que tengo, pues parece que detrás de un muro que salto, hay que saltar otro más grande detrás, y eso me lo dijo también mi amiga maría Fernanda, que la vida era así saltar muro tras muro, y puede que hoy ya no me hunda con tanta lucha ganada, y otras tantas perdidas, pero sí que me pongo a pensar, y no pienso en tirar la toalla, sino en qué manera puedo salir adelante en estos nuevos tropiezos, en estos nuevos muros que tengo ante mí y que tengo que sortear, y me digo otra vez que no tengo derecho a quejarme, porque lo que veo ante mí, es que muchas personas tienen más dolor y mas incapacidad que yo, y siguen viviendo, y que hay muchas madres que luchan por sus hijos, porque lleven un buen camino, porque estén bien, y yo no voy a ser la victima que sufra mas, cuando muchas de ellas han perdido la batalla con ellos y ni siquiera en este plano están, a veces cuestiono las decisiones que tome en esta vida, creyendo que era lo mejor, y resulto que no lo era, o no era el momento acertado, o que no resulto como debería porque todos los detalles estaban ocultos entre bambalinas, y otras enmascarados en lindas palabras que ocultaban el olor y el tufillo a podrido de la mentira y la avaricia de ser dueño absoluto de la verdad y te arrastran en su lucha de poder en la cual tu eres la esclava hasta que no te dejas y te cagas en su puta madre como sea y sales corriendo a que te de el aire en la cara y gritas a pulmón abierto que cabrón eres y déjame vivir en paz y no me toques ni un pelo de mi cabeza, y digo yo que si todo esto fue bueno para mis hijas, si hice o no lo correcto, cuando veo la cara de felicidad de los demás, sus parejas, su vida, y yo apechugando y bailando con la más fea, y esa es solo una en mi vida, bailar sola, me digo si hice bien en venirme para acá, y dejar mi casa, mi mundo de carrizal y mi hija dejará sus amigos, su colegio, sus calles, su simplicidad de pueblo para encontrarse en una capital, estar un tiempo sola con un abuelo senil, y luego, estar las dos aquí, en un tiempo hostil donde todo era arreglos y médicos para mi padre y su enfermedad, donde nos vimos solas muchas veces, y donde yo tuve dejar su cuidado en el aire, y dedicarme por entero a mi padre, no sé, sencillamente, a veces me cuestiono las cosas en qué manera las pude hacer y no las hice, y sobre todo con ellas, con las dos, que si hice lo que creí en su momento lo adecuando y por conciencia, eso es verdad, pero a cambio de qué?, que se perdió en ese camino? eso solo lo sé yo y mi corazón, ahora ya mi padre no está, está descansando en paz, pero a mí me toca lidiar con muchas cosas que se hicieron mal y que hay que arreglar, tengo que estar con mi hija que me necesita más que nunca, y me digo que si esto es crecer, que si la vida es así, luchar y luchar y luchar, por mucho que me dijera Jesús que yo iba a crecer con ellas, y que me llenaría de todas su vida, que mi vida no se paraba ahí, me gustaría solo unos momentos para mi, donde el dolor no existiese como antes de venir aquí, donde los momentos era míos y mágicos, donde las ilusiones estaban aunque luego fallaban, pero otras no, que me importa lo que digan o dejen de decir, solo sé que a veces necesitas un poco de respiro, de desconectar, de ser tu solamente, de querer ser más libre que lo que eres, y solo quieres volar, mas y mas alto, y no sentir nada más que el frío del aire en tus labios cuando el aire te da, se de personas que tienen un hombro en el que llorar, o de acurrucarse a su lado en la cama todas las noches, pero también se de personas que no tienen ni hombro, y tampoco piernas para enroscarlas a las de su amado, y por eso me callo la boca y me trago las ganas, y me pongo una almohada en los pies, y me abrazo al perro de madrugada cuando viene a la cama, y por la mañana miro de reojo al gato, pues no le gusta que lo toquen, podría decir, maldita suerte la mía, me vengo a vivir una vida mejor, y me encuentro una enfermedad mala y ruin, un mal transito para mi padre, mi hija que se descontrola en todo, yo que me parto la pata, y que se yo mas, pero también puedo decir que la vida es así, y que gracias a eso aprendí y aprendo, que si me toco es por mi decisión, y que eso venia en el paquete incluido, y que aunque me haga la valiente muchas veces soy una cagona miedosa y me da miedo el futuro, y que me da miedo no poder seguir, y me da miedo fracasar otra vez, y que quizás la vida es solo eso, una pura lucha de batallas perdidas o ganadas, que empiezan y luego terminan y vuelta a empezar, y que a lo mejor cuando estoy mejor, voy y me muero y el cuento se acabo y chim pom, eso me digo, y todo esto lo digo porque estoy cansada, porque las responsabilidades pesan mucho, y que las luchas por los demás son las que más lastre dejan, y que lo de mi padre fue muy duro, todo lo que se vivió en estas cuatro paredes y en las del hospital y que apenas me dejaron quejarme, porque no me daban la razón con la verdad, y que todo eso hay que sacarlo con una jeringa porque lo llevo metido en la sangre, y hay que sacarlo como una sangría y que entre de nuevo la sangre nueva, y que si al menos hubiera podido descansar después de su muerte, pero no, la vida que es así de puta y guasona me dio candela en el pie, a cambio me dio una paga, menos mal, no me tengo que preocupar por pagar el alquiler, que guasa maría blasa, y que lo único que quiero hacer es sentir un poco de libertad y de vació en mi mente sin preocuparme de nada mas, pero cuesta tanto hacer lo que se debe para ser feliz con problemas, que me tengo que estar vigilando constantemente lo que pienso y lo que digo, pero como soy escritora de mi alma, me permito estas licencias que van escritas con gotitas del sudor de mi alma.

la mely you

1 comentario:

Neogéminis dijo...

Todo cuesta en esta vida, y más para quienes tienen menos. Es así, Amelia, salvo que hayas nacido bendecida por el privilegio o la falta de conciencia, salir adelante cuesta tiempo esfuerzo y vida, que la salud es muy frágil para seguir intentando si se está sola, pero no es tu caso, porque tus hijas están para apuntalarse y también está tu fuerza de mujer brava y tu fe que sabe más de convicciones que de altares.
Me imagino que se te habrá hecho muy duro alejarte de la tranquilidad que tenías pero si al menos ahora tienes un techo sin pagar alquiler, bueno, en estas épocas de crisis, es mucho.
Te mando un fuerte abrazo...y a no decaer!